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domingo, 20 de febrero de 2011

Arena XVI Pequeños jardines: Hosokawa, flores silenciosas

Basta cambiar la costumbre de nuestra mirada para descubrir pequeños jardines.
La Naturaleza nunca está en silencio.

miércoles, 18 de julio de 2007

Camuflado


Lo que agradezco del vivir junto al mar es que de vez en cuando me dedico a camuflarme en él.

martes, 5 de junio de 2007

Arena XV: Van Gogh, el espejo y el daguerrotipo

A principios de los 90 el Museo Van Gogh de Amsterdam desmintió que la imagen en blanco y negro que os presentamos fuera un daguerrotipo de Vicent Van Gogh. La fotografía es de 1886 y venia firmada por un tal Victor Morin. El museo argumentaba que cada año recibe cerca de 300 objetos, imágenes o dibujos de personas que creen que lo que presentan está relacionado con Van Gogh y que esta era una más.

Pero gracias al Photoshop podemos comprobar que si, que es un retrato del famoso pintor y que, probablemente éste lo había usado para "encajar" sus retratos. Arriba tenemos una imagen de uno de sus retratos. ¿Qué sucede si lo volteamos horizontalmente y lo giramos un poco, hasta conseguir la inclinación del daguerrotipo de Morin?

Que todo coincide. Hasta la linea de la solapa derecha de la chaqueta. Lógicamente Vincent Van Gogh hizo las variaciones que creyó pertinentes, pero se demuestra que usó la fotografía como herramienta.

Otros autorretratos de Vincent Van gogh. el segundo es el único que está mirando hacia nuestra derecha. ¿Usó Van Gogh también la cámara oscura y el espejo?
¡Qué entretenido es especular! ( de espejo y especulación).

miércoles, 23 de mayo de 2007

Arena XIV: El espejo y los zurdos

Caravaggio 1595, 96

A lo largo de la historia del Arte y la literatura, el espejo aparece cubierto de un poder que va más allá de su propia forma y tamaño.

Annibale Carracci. 1582-83

A finales del siglo XVI y principio del XVII, de repente aparecen en la pintura gran cantidad de bebedores zurdos. ¿Es una coincidencia? Según David Hockney este fenómeno se debe al uso de lentes y proyecciones sobre la pared (es sabido que una sola lente invierte la imagen) y aparece con Caravaggio y perdura durante cuarenta años aproximadamente, hasta que los ópticos consiguieron fabricar espejos y lentes de buena calidad que reinvertían la imagen.

Frans Hals 1626-28

Lo curioso es que si usamos el Photoshop e invertimos las imágenes, el resultado nos parece más natural y armonioso y los modelos están menos forzados.

martes, 15 de mayo de 2007

Arena XIII: El espejo revisitado

..."Yo no supe dónde entraba,
pero cuando allí me ví,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí,
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia transcendiendo."

(De "Coplas sobre un éxtasis de alta contemplación",
San Juan de la Cruz, místico y poeta español, 1542-1591)



El espejo está hecho para ser traspasado.

A veces el espejo es la única manera de mirar a los demás a la cara.


La doble mirada, dentro de la mirada doble.


La publicidad, el espejo del homenaje y del fusilamiento.


A veces, el gesto narcisista de autoexploración frente al espejo se convierte en un medio esencial de experimentación.


jueves, 10 de mayo de 2007

Arena XII: El laberinto y el baile de la grulla. El juego de la seducción.

Laberinto y danza de la grulla, Val Camonica, Italia.

En la Ilíada se cuenta como Teseo, una vez derrotado el Minotauro, celebró en la Isla de Delos, junto con Ariadna y el grupo de jóvenes que con él habia escapado de la muerte, una danza especial en honor de Afrodita.
La danza se llamaba de la grulla y en ella el jefe, con ayuda del hilo, llevaba a los demás al interior de un laberinto de siete circuitos y los conducía luego al exterior, siguiendo la dirección opuesta a la del sol y por consiguiente conduciendo a sus acompañantes a un renacimiento a la vida.
La grulla en casi todas las simbologías y culturas es un pájaro de buena suerte además de ser el ave imperial.
La danza, pues tiene dos fases: En la primera se representa el enmarañamiento del laberinto y en la segunda se celebraba por contraposición el orden recuperado.
Esta danza de la grulla ha ido convirtiendose con el tiempo en "danza troyana". No hay que olvidar que la palabra galesa para laberinto es caerdroia, La colina de Troya.
Normalmente también se entiende como sinónimo de troya el de colina fortificada con muros laberínticos para evitar su conquista.
La guerra de troya se libró entre dos bandos por una mujer. Pues bien, existe una relación anexa con el laberinto.

Anillo de la Virgen en Köpmanholm, Suecia.

En las danzas Suecas del laberinto, una virgen permanecía en el centro del laberinto, mientras dos muchachos permanecían en los puntos 2 y 3 de la imagen. Ambos recorrían los senderos en direcciones opuestas para llegar hasta ella primero. El más fuerte fisicamente hablando se llevaba a la mujer.
Hoy en día las cosas han cambiado un poco. La seducción no se basa en ese tipo de fuerza, sino que entran en juego muchos otros aspectos como el romanticismo, el poder de sugestión, etc... Pero seguimos bailando, (algunos peor que otros) porque baile, vida y seducción irán siempre unidos.

El sempiterno tema de la seducción. ¿No os suena desde ahora el laberinto como más humano?

miércoles, 9 de mayo de 2007

Cine: Andrei Tarkovsky y el espejo

Tarkovsky

Arena XI: El espejo y el laberinto

¿Cambia en algo nuestro laberinto si lo miramos a través del espejo?

(Del lat. specŭlum).

1. m. Tabla de cristal azogado por la parte posterior, y también de acero u otro material bruñido, para que se reflejen en él los objetos que tenga delante.
2. m. Cosa que da imagen de algo. El teatro es espejo de la vida o de las costumbres.
3. m. Modelo o dechado digno de estudio e imitación. Espejo de la andante caballería.
4. m. Arq. Adorno aovado que se entalla en las molduras huecas y suele llevar floroncillos.
5. m. And. Transparencia de los vinos dorados.
6. m. pl. Remolino de pelos en la parte anterior del pecho del caballo.
~ de los Incas.1. m. obsidiana.
~ ustorio.1. m. El cóncavo que, puesto de frente al sol, refleja sus rayos y los reúne en el punto llamado foco, produciendo un calor capaz de quemar, fundir y hasta hacer que se volatilicen los cuerpos allí colocados.
Mirarse en alguien como en un ~.1. loc. verb. coloq. mirarse (‖ tener mucho amor y complacerse en las gracias de alguien).
Mirar en ese ~.1. loc. verb. U. para indicar que algo debe servir de escarmiento.
No te verás en ese ~.1. expr. coloq. U. para prevenir a alguien de que no logrará lo que intenta o pretende.

Reflexión. (¿De reflejar?¿O de reflexionar?).

Pocos años despues de la aparición de "Alicia en el país de las maravillas", LEWIS CARROL publicaría, como segunda parte, "A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado", superior al primer libro en la utilización de la técnica narrativa y el dominio de las formas expresivas.

Los juegos de palabras, las parodias ocultas, las sorpresas matemáticas y las paradojas lingüísticas son llevados hasta sus últimas posibilidades, de manera tal que la fórmula literaria del absurdo llega al paroxismo laberíntico con este último viaje de Alicia.

Cuento pensado para los niños pero leido -y citado hasta el cansancio- por los adultos.

Imagen obtenida a partir de las ilustraciones de Tenniel, para el libro original.

"... Ahora que si me prestas atención, en lugar de hablar tanto, gatito, te contaré todas mis ideas sobre la casa del espejo. Primero, ahí está el cuarto que se ve al otro lado del espejo y que es completamente igual a nuestro salón, sólo que con todas las cosas dispuestas a la inversa... todas menos la parte que está justo del otro lado de la chimenea. ¡Ay, cómo me gustaría ver ese rincón! Tengo tantas ganas de saber si también ahí encienden el fuego en el invierno... en realidad, nosotros, desde aquí, nunca podremos saberlo, salvo cuando nuestro fuego empieza a humear, porque entonces también sale humo del otro lado, en ese cuarto... pero eso puede ser sólo un engaño para hacernos creer que también ellos tienen un fuego encendido ahí. Bueno, en todo caso, sus libros se parecen a los nuestros, pero tienen las palabras escritas al revés: y eso lo sé porque una vez levanté uno de los nuestros al espejo y entonces los del otro cuarto me mostraron uno de los suyos.

¿Te gustaría vivir en la casa del espejo, gatito? Me pregunto si te darían leche allí; pero a lo mejor la leche del espejo no es buena para beber... pero ¡ay, gatito, ahí está ya el corredor! Apenas si puede verse un poquitito del corredor de la casa del espejo, si se deja la puerta de nuestro salón abierta de par en par: y por lo que se alcanza a ver desde aquí se parece mucho al nuestro sólo que, ya se sabe, puede que sea muy diferente más allá. ¡Ay, gatito, qué bonito sería si pudiéramos penetrar en la casa del espejo! ¡Estoy segura que ha de tener la mar de cosas bellas! Juguemos a que existe alguna manera de atravesar el espeio; juguemos a que el cristal se hace blando como si fuera una gasa de forma que pudiéramos pasar a través. ¡¿Pero, cómo?! ¡¡Si parece que se está empañando ahora mismo y convirtiéndose en una especie de niebla!! ¡Apuesto a que ahora me sería muy fácil pasar a través! Mientras decía esto, Alicia se encontró con que estaba encaramada sobre la repisa de la chimenea, aunque no podía acordarse de cómo había llegado hasta ahí. Y en efecto, el cristal del espejo se estaba disolviendo, deshaciéndose entre las manos de Alicia, como si fuera una bruma plateada y brillante..."

Para los que no os acordéis en que estante del fondo habeis dejado vuestro libro de Alicia y el espejo, la versión completa y con ilustraciones del cuento se encuentra en la red, en éste sítio.

lunes, 7 de mayo de 2007

Vuelta de la realidad



Pensaba titular esta entrada "Vuelta a la realidad". Pero la realidad que concibo se acerca más al fin de semana que acabo de disfrutar, que a la semana que me espera.

Playa, a veces con la mente en blanco, otras acompañado por un buen libro, arena, sol y música japonesa de shakuhachi. ¿No es esa la verdadera realidad?

Para acompañar, un video de Brian Tairaku Ritchie y Kiku Day que tocan un dúo de shakuhachi titulado Kyorei. Brian usa un shakuhachi fabricado a la occidental.

jueves, 3 de mayo de 2007

Arena X: Tres visiones líquidas sobre Brian Eno



Músicas de Brian Eno del album "The Shutov Assembly" dedicadas por el estante del fondo a la memoria de Tales de Mileto y su concepto del agua.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Arena IX: Laberinto: nociones básicas.


Creo que llegado este momento es oportuno definir El Laberinto, ya que es menos sencillo de lo que parece a primera vista.
Paolo Sartancangeli, en su "El libro de los laberintos" (libro que recomiendo encarecidamente, publicado por la ed. Siruela y prologado por Umberto Eco, otro estudioso del laberinto, principalmente en su novela El nombre de la Rosa) llega a clasificar los laberintos en doce apartados, atendiendo a su forma, casualidad, esquema, bi o tridimensionalidad, etc.
Es evidente que el número de laberintos es infinito.
Pero aquí voy a excluir tantas sub-divisiones y a poner en segundo plano el concepto de laberinto que se aplica como metáfora de intrincado, confusión o irresolución, segundo plano que dará un paso adelante cuando lo considere necesario para apoyar como antítesis a la noción circular y de trazado místico del laberinto clásico.
En nuestro caso, con la simplicidad que nos permite el medio en que estamos, (esto es un blog, que dicta y pide una cierta brevedad en los planteamientos y en las entradas), clasificaremos sólo dos tipos de laberinto.

1.- Los laberintos clásicos de tres, siete, once, etc, circuitos. Que son herramientas de conocimiento, si se me permite llamarlos así y que siempre tienen salida, pues su objetivo no es perder o extraviar, sino todo lo contrario. Este laberínto se acerca más a la tercera acepción del diccionario que dice: "Composición poética hecha con tal artificio, que los versos pueden leerse al derecho y al revés y de otras maneras sin que dejen de tener cadencia y sentido", de todas formas no nos fiemos mucho del diccionario, que a veces necesita de una modernización y otras veces necesitaría revisitar conceptos y sinónimos que se han ido perdiendo con el tiempo.

Laberinto clásico de tres senderos.

Laberinto clásico de siete senderos.


Laberinto Dédalo, Una entrada y una salida diferenciadas.

Y 2.- Los laberintos-dédalos. Espacios para perderse, para retener o desorientar. con varios recorridos alternativos, uno de los cuales al menos conduce a la salida. (hay un truco para salir de ellos que consiste en recorrer el laberinto sin dejar de tocar con una mano la pared derecha o la izquierda y no cambiar la trayectoria. El conocimiento de este truco ha hecho que los constructores hayan hecho dédalos en los que esta ley no se cumple, pero esta es otra historia).

Básicamente cuando hablo de laberinto me refiero al primer tipo. Pero me permito citar en casos excepcionales como ejemplo a los dédalos, ya que esto es un estudio lúdico. No en vano laberinto etimológicamente proviene de la unión de dos palabras:

1.- Labra - gruta, caverna, mina (¿no os suena de algo, Mino-tauro?)
Labirion - Galeria subterránea cavada por el topo
Labur - Piedra, cantera.
2.- Inda - Jugar, juego de niños

Otra cosa para terminar. Confundir, en el caso de los laberintos, no es sinónimo de perder o de dificultar, sino de hacer reflexionar.

martes, 1 de mayo de 2007

Arena VIII: El coral cerebro

Muy abundante en todos los mares tropicales de aguas cálidas y claras, las colonias del coral cerebro forman verdaderas bolas de hasta dos o tres metros de diámetro.

Su color varía del verde al marrón, pasando por varios tonos de amarillo, aunque a veces, como los ejemplares que se pueden encontrar en las Islas Vírgenes, encontramos algunos de color gris azulado.

En tu cerebro también tienes tu propio laberinto. Pero ésto era ya obvio.

Arena VII: a veces todo concuerda


A veces todo tiene relación.
¿Tú de que te ries, pez-cara?
¡No te rías tanto, que tu también llevas un laberinto en tu piel!

lunes, 30 de abril de 2007

Arena VI: Laberinto, espejo, ventana.

Teseo recibe el hilo de Ariadna. Grabado de Baccio Baldini.

Todos los espejos llevan en su interior tu rostro. Todas las ventanas contienen tu mirada. Todos los laberintos comprenden tus pasos.

Arena V: Orden y desorden


Motivo decorativo: El Meandro griego.

"...conviene imaginar todos los órdenes y desórdenes posibles..." (Guillermo de Baskerville, En El nombre de la Rosa, Umberto Eco.
Conversión del meandro griego en laberinto.

Al visitar el laberinto. Al mirarnos en nuestro propio interior. Al mirar a los demás. Como norma: Si, conviene imaginar todos los órdenes y desórdenes posibles.

viernes, 27 de abril de 2007

Arena IV: La música y el Laberinto.

Si numeramos desde fuera hacia dentro los ocho senderos que forman el laberinto clásico de siete circulos y seguimos el recorrido, observaremos que se establece un orden de 3-2-1-4, 7-6-5-8.
Observamos que se ha establecido una pauta en la que se repite dos veces el mismo tipo de flujo: Descendemos desde cerca de la parte superior, bajamos hasta la parte superior y saltamos hasta la parte superior.
De la misma manera que hay ocho senderos, hay ocho notas en la escala básica del do (olvidando sostenidos o/y bemoles). Si seguimos el orden 1= Do, 2= Re, 3= Mi, etc. llegaremos al 8= do, de nuevo, pero en una octava más alta.
El recorrido místico del laberinto seguiría la pauta mi re do fa/ si la sol do.

Si no sabeis música, pero seguro que teneis algún teclado cerca, podeis seguir el guión de abajo en donde los números son el orden que debeis seguir para tocar cada tecla.

El resultado sonoro es curioso, bastante melódico y si lo repetimos varias veces, es hasta obsesivo.

Ésta partitura nos ha acompañado desde hace más de 3.500 años.

jueves, 26 de abril de 2007

Arena III: El mito del laberinto


Manera de dibujar un Laberínto clásico.

Anduve (entre laberintos) de tabla en tabla
Con paso leve y prudente
Sentía en derredor las estrellas
En torno a mis pies el mar
Sabía que quizás la siguiente
Fuera la pisada final
Y anduve con ese precario paso
Que alguien llama experiencia.

Hamlet. William Shakespeare

Todo puede llegar asociarse con laberintos. La Arena del desierto, La piel del Drago, la planta del trazado de una Ciudad, el cerebro, los corales, la piel de las cebras, el trayecto entre las palabras de un libro, la mirada de una mujer...

El símbolo del laberinto aparece como icono en todo el mundo en culturas diferentes, en distintas épocas y en lugares tan diversos como Perú, Islandia, Creta, la India, Egipto... Todas las variantes de este Símbolo, han sido datados desde hace más de 3.500 años hasta nuestros días. Quizás sea el relato más popular de la antigüedad, y el éxito que siempre ha tenido no es por casualidad.

EL MITO.

Poseidón, dios de los océanos, obsequió a Minos, Rey de Knossos, Creta, un magnifico toro blanco para que se lo ofrendara en sacrificio, pero éste, no sabemos por qué obscuras razones (pero completamente convenientes para el desarrollo del mito), se apropió del mismo.

Poseidón para vengarse hizo que Pasífae, esposa de Minos, se enamorara perdidamente del toro, que se dejó querer. De tales acrobáticos amores (En algunos relatos se cuenta que la primera edificación que realizó el artífice Dédalo fue el armazón de madera y mimbre con piel de vaca, necesario para tan libidinosos contactos) Pasífae dio a luz al Minotauro (Que imaginariamente traducimos etimológicamente como Toro de Minos, o Toro de la gruta) de cuerpo humano y cabeza de toro que, rápidamente y en obediencia a un oráculo pertinente, fue escondido de las miradas curiosas.

Para ocultar sus vergüenzas —las morales—, Minos encargo a Dédalo la construcción de un vasto palacio del que fuera imposible escapar. El Minotauro exigió como alimento siete doncellas y siete mancebos durante nueve años (otros mitólogos hablan de que el sacrificio fuese realizado cada nueve años, pero parece un tiempo demasiado largo entre dos almuerzos), y su padre, basándose en viejas rencillas, lo arregló todo para que fuesen los atenienses quienes proporcionasen tal joven pasto.
Aquí entra en juego la figura de Teseo, hijo de Egeo rey de Atenas, que se propone liberar a su ciudad de tal truculento juego tauromáquico, y que se hubiera visto abocado al fracaso asegurado si no hubiese intervenido en su ayuda, como no, el eterno femenino personificado por Ariadna, hija de Minos que se enamora de Teseo y obliga a Dédalo a proporcionarle la salida del laberinto a través de un ovillo de hilo...

Teseo mata al Minotauro y se escapa con Ariadna, para abandonarla más tarde en la isla de Delos, según dicen hipnotizado por Dionisio que la quería para si.

Dédalo, descubierto por Minos, y no encontrando éste nadie más para castigar, es encerrado en su propia creación, de la que huye por el aire perdiendo a su hijo Icaro, el primer astronauta de la historia.

De regreso a su casa, el desmemoriado de Teseo olvida cambiar las velas negras de luto de su barco por unas blancas que canten a distancia el éxito de su misión, lo que hace que su padre, en un exceso de amor paterno-filial, se precipite al vacío, al mar que lleva su nombre.

miércoles, 25 de abril de 2007

Arena II: Joseph Beuys


Joseph Beuys dibujando sobre la arena.


Dibujos sobre arena de Joseph Beuys.

Siempre he tenido mucha relación con la Arena. Arena es lo que continuamente se desintegra, se deshace o se multiplica, como los recuerdos.
De pequeño era nadador y mis padres nos llevaban los fines de semana a la playa porque "tanta agua dulce no puede ser buena".
A mi lo que me entretenía era hacer pequeños castillos en la arena que se destruían según la marea iba subiendo o grandes canales que se rellenaban de agua con la humedad que rezumaba de la arena mojada según la marea iba bajando.
Mi gran aficción era observar la erosión.
De talludito seguía con mis construcciones hasta que mi hermano pequeño creció lo bastante como para dejarme solo.
Afortunadamente pronto tuve sobrino/as con los que disimular, pues su tío siempre estaba dispuesto a construirles su hoyo o su castillo.
Luego he pensado que lo que hacía era Arte y he descubierto artistas como Joseph Beuys que como yo disfrutan construyendo o dibujando sobre la Arena.
Arena es lo que contínuamente se demora, lo que se dibuja, lo que se traslada con el viento, como la música.

Arena I


Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son ope­raciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dió con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a cono­cer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capi­tanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con mu­chas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay es­caleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso”.
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquel que no muere.

Los dos reyes y los dos laberintos. J.L. Borges El Aleph